Postulado 2

2

El Cuerpo es un ente multidimensional. La mente es el aspecto más elevado del mismo

 

El segundo postulado afirma la multidimensionalidad del cuerpo humano. Decir que algo tiene carácter multidimensional, equivale a decir que ese algo tiene una pluralidad de aspectos, pertenecientes cada uno de ellos a una dimensión diferente, aunque todos esos aspectos están conectados entre sí, de manera que forman un todo relacionado.

Que el cuerpo humano sea un ente unidimensional o multidimensional depende de la respuesta que demos a la pregunta:

 ¿La vida consciente se extingue con la muerte?

Si la respuesta es afirmativa, y nos movemos en el sistema de creencias que se deriva de esa afirmación, tendremos que concluir que el cerebro es condición necesaria y suficiente para explicar la vida consciente. Dentro de este sistema de creencias, el cerebro genera la conciencia y todos los contenidos de la vida mental. Por consiguiente, cuando el cerebro, y el resto del cuerpo, muere, la conciencia y la vida mental se extinguen para siempre.

Pero si adoptamos otro sistema de creencias, el que se fundamenta en la supervivencia de alguna forma de vida consciente tras la muerte física, portadora de la identidad e individualidad de la persona que se manifestó mediante el cuerpo que acaba de morir, todo es diferente.

Para que la vida consciente que ha sobrevivido a la muerte física sea efectivamente consciente, debe poseer un sistema sensorial asociado, pues acabamos de establecer que la conciencia no puede manifestarse al margen de algún tipo de sensorialidad que la alimente. A ese alimento le llamamos información. Pero la sensorialidad requiere de algún soporte objetivo, de una forma o cuerpo, donde puedan ubicarse los órganos sensoriales. Por eso hemos hablado de la supervivencia de alguna forma de vida consciente.

En esta sencilla frase de tres palabras tenemos enunciada la estructura trinitaria del microcosmos humano de la forma más sencilla posible. La denominación más común de la trinidad humana es espíritu-alma-cuerpo. Pero si establecemos la identidad entre el alma y la conciencia por una parte, y definimos al espíritu humano como una unidad de vida, eterna e indestructible, tendremos claramente definida la correspondencia entre ambas formulaciones verbales de lo que es la esencia imperecedera de todo ser humano.

 

                           vida                           espíritu        

                           conciencia                  alma

                           forma                         cuerpo

 

El sistema sensorial que sobrevive a la muerte del cuerpo físico no puede ser de naturaleza física, pues todo lo que es físico muere con el aspecto corporal que pertenece enteramente a la dimensión física de la Realidad.

Hablaremos entonces de un órgano sensorial interno, de cualidad estrictamente no física. De acuerdo a todos los sistemas de psicología trascendente de origen hindo-budista, tal órgano no es otro que la mente, conocido en sánscrito como manas. La voz sánscrita manana significa el acto de pensar o reflexionar.

Tenemos entonces un modelo completo para el sistema sensorial humano compuesto por tres elementos significativos:

Mente-Cerebro-Sentidos

Los sentidos incluyen los cinco sentidos externos o periféricos: oído, tacto, vista, gusto y olfato. Cada uno de ellos transmite su información propia al cerebro, el cual actúa a modo de interfaz entre los cinco órganos sensoriales externos y el sexto órgano, el sentido interno, la mente.

Para ser consciente de lo que ocurre en el espacio exterior, de tres dimensiones geométricas, necesito del concurso de esos tres elementos conectados: mente-cerebro-sentidos. Para ser consciente de lo que ocurre en mi espacio subjetivo e interior, puedo prescindir de los sentidos externos, pues el sistema mente-cerebro es suficiente. 

 

Podemos hablar por lo tanto de la existencia del espectro del cuerpo humano, de manera análoga a como hablamos del espectro de la luz.

Para establecer la composición del espectro del cuerpo humano podemos partir de la afirmación siguiente:

 

hay un aspecto corporal implicado en cada cualidad distintiva de la vida humana en su integridad

 

La vida humana tiene tres cualidades fundamentales, que interaccionan entre sí de todas las maneras posibles. Esas cualidades se corresponden con lo físico, lo emocional y lo intelectual o mental. A cada una de ellas la podemos caracterizar en términos de actividad. Por lo tanto tendremos:

 

actividad física

actividad emocional

actividad intelectual

 

De acuerdo a la afirmación anterior, en la que admitíamos que había un aspecto corporal implicado en cada cualidad de la vida humana, tendremos tres aspectos corporales presentes en el espectro del cuerpo humano:

 

cuerpo físico

cuerpo emocional

cuerpo intelectual o mental 

Observemos ahora las tres imagenes de la derecha. En ellas vemos representadas las tres actividades características de la existencia humana. Consideraremos ahora el grado de transparencia del cuerpo físico en relación a cada una de las tres cualidades mencionadas.

Primeramente tenemos la imagen de un tipo de actividad corporal. Simplemente observando la escena sabemos el tipo de actividad implicada. En lo relativo a las actividades físicas, es el mismo cuerpo físico el que declara, mediante el despliegue sucesivo de sus gestos coordinados, el tipo de actividad involucrada.

La segunda imagen nos habla del segundo tipo de actividad corporal, la que hemos llamado emocional, vinculada por lo tanto al cuerpo emocional. En este caso, el cuerpo físico, y los gestos por él adoptados, son lo sufuicientemente transparentes como para poder discernir claramente la cualidad emocional implicada en cada una de las dos figuras de la imagen. Y esa cualidad emocional está directamente relacionada con la actividad propia del cuerpo emocional, también llamado popularmente cuerpo astral.

Sin embargo, cuando consideramos la tercera imagen, la famosa estatua de Rodin conocida como El pensador, no podríamos decir a qué tipo de pensamientos, o actividad intelectual, el pensador está entregado. Podría estar reflexionando sobre una cuestión relacionada con la Física cuántica, o con algún complejo procedimiento jurídico, por citar dos ejemplos entre muchos posibles. El aspecto físico del cuerpo humano es mucho menos transparente en relación a la actividad propia de su aspecto mental, de lo que lo es en relación al aspecto emocional.

Dicho de otra manera: la cualidad de las emociones se refleja en el lenguaje corporal de manera mucho más evidente e identificable que la cualidad de los pensamientos.

Por lo tanto, podemos establecer el espectro del cuerpo humano íntegro de acuerdo al grado en que cada uno de sus tres aspectos se manifiesta a la percepción sensorial. Empezando por el aspecto más interior o sutil, y acabando por el aspecto más exterior o denso, ese espectro queda configurado de la siguiente manera:

 

cuerpo mental

cuerpo emocional

cuerpo físico

 

Si recorremos esta triplicidad en sentido descendente, estamos yendo de dentro hacia fuera en relación al cuerpo humano multidimensional. En sentido ascendente vamos de fuera hacia dentro.

 

La Tradición de los Misterios relativos al cuerpo humano, diferencia entre dos aspectos del cuerpo físico humano. Al más elevado le podemos llamar cuerpo etérico, donde el término éter se utiliza en un sentido diferente por completo al hipotético medio que se postuló como soporte de las ondas electromagnéticas a finales del siglo XIX, y que fue desechado tras el fallido experimento de Michelson-Morley. Hablamos del éter de los Misterios, al que alude Pitágoras en sus Versos Áureos, y no de la desechada hipótesis del éter mecanicista, de acuerdo a la Física clásica de finales del siglo XIX. De manera significativa, la Ciencia se está aproximando a esta concepción esotérica del éter en lo relativo al vacío cuántico, cuya imagen sensible más aproximada es la de una incesante actividad de partículas virtuales, que entran y salen de la existencia en forma permanente.

Al aspecto más inferior o denso del cuerpo físico podemos seguir llamándole cuerpo físico, o cuerpo material, el único aspecto corporal que podemos ver y tocar. Al cuerpo emocional se le conoce también como cuerpo astral.

Por lo tanto, podemos volver a escribir los cuatro aspectos del cuerpo humano íntegro de la siguiente manera, desde el más sutil al más denso:

 

cuerpo mental

cuerpo emocional

cuerpo físico-etérico

cuerpo físico-material

 

Estos cuatro aspectos corporales establecen lo que se enuncia en el segundo postulado:

el cuerpo humano es un ente multidimensional

 

Podemos hablar de tres manifestaciones dimensionales del Espacio en relación a cada uno de los tres aspectos del cuerpo humano. La literatura esotérica tradicional las llama Planos. Tenemos por lo tanto:

El Plano físico, al que pertenece el cuerpo físico en sus dos aspectos, el etérico y el material

El Plano emocional o astral, al que pertenece el cuerpo emocional o astral

El Plano mental, al que pertenece el cuerpo mental o la mente

 

Cada uno de estos tres Planos puede considerarse como una manifestación dimensional del Espacio. Un Plano representa tanto una forma de sustancia-energía como un estado de conciencia. En relación a los Planos existe una Ley de diferenciación regida por el número 7, que establece que en cada Plano se pueden distinguir 7 subplanos de sustancia-energía.

Podemos ver todo lo anterior en el siguiente cuadro:

 

  Plano mental abstracto

          3 subplanos

  Plano mental concreto

          4 subplanos

       Plano emocional

          7 subplanos

     Plano físico-etérico

          4 subplanos

Plano físico-material

          3 subplanos

  

Como se puede apreciar fácilmente, el Plano físico es un reflejo invertido del Plano mental. Los tres subplanos superiores del Plano mental, los correspondientes a su región abstracta, se reflejan en los tres subplanos más densos del Plano físico, los relativos a los elementos tradicionales tierra, agua y aire, o los estados sólido, líquido y gaseoso de la sustancia física.

Los cuatro subplanos inferiores del Plano mental, los correspondientes a su región concreta, se reflejan en los cuatro éteres de la región más elevada del Plano físico. Estos cuatro éteres son la expresión del fuego físico, la sombra del fuego mental. Ambos cuaternarios son de gran importancia en la evolución del cuerpo humano, y los estados de conciencia asociados a los diferentes estadios evolutivos de ese cuerpo.

5 Postulados

Postulado 1

Postulado 3

Postulado 4

Postulado 5

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Comentarios

28.06 | 11:31

Me alegra que tengas una página web. Te seguiré. Ya no andamos con los ladrillos . Un abrazo y que sigas en tu linea.
María

...
04.01 | 01:08

Acabo de escuchar una conferencia dictada por usted en el año 2015, a través de Mindalia. Me parece maravillosa su simplicidad y clara explicación. Le envío un

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15.08 | 21:58

Temas muy interesantes que maneja en este espacio. ¡Gracias!

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02.03 | 03:52

hola es hermoso, recién entro a la pagina y se siente bien...tengo mucha curiosidad por leer el libro..felicitaciones.

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