La voz del alma

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Procurad vuestra salvación con diligencia

 

Una conspiración a la luz del día

 

En el capítulo anterior hicimos alusión a las palabras que el dios Brahma dirigió al Buda, como incentivo para que compartiera, al menos con aquellos cuyos ojos apenas estaban empañados por una leve capa de polvo, la sabiduría adquirida acerca de la condición humana durante la larga vigilia vivida bajo la higuera de la iluminación y del despertar.

     Nos referimos ahora a las últimas palabras que la tradición budista le atribuye, momentos antes de su parinirvana, o la liberación total y definitiva de cualquier forma de limitación material o sustancial. Esas palabras: Procurad vuestra salvación con diligencia, contienen un mensaje universalmente válido para todos los seres humanos, cualquiera sean sus coordenadas existenciales en el tiempo y en el espacio.

     La salvación de la que aquí se habla se asemeja a un peregrinaje sagrado y a un viaje iniciático, no a un viaje lineal o circular, sino a un viaje en espiral ascendente, figura que simboliza la geometría de la evolución de la conciencia. Es, además, un viaje que carece de punto final, y en el que cada meta es al mismo tiempo un lugar de partida.

     Durante mucho tiempo fuimos nómadas entregados al pastoreo, el comercio y la rapiña. Ahora podemos ser peregrinos, caminantes y viajeros. Gentes que saben adónde van, y confían en las señales dejadas por otros que ya emprendieron esa misma ruta, llegaron al objetivo marcado, descubrieron nuevos y mejores objetivos, y emprendieron de nuevo el viaje dejando constancia de la sabiduría de los mapas que utilizaron, y que ellos contribuyeron a enriquecer con su experiencia.

     Periódicamente esos viajeros retornan y nos visitan para avivar en nosotros la llama del conocimiento y la voluntad de ser libres. Otros nunca nos han abandonado, y comparten la Tierra con nosotros, aunque el ojo físico aun no pueda verlos. Otros, finalmente, deambulan por nuestras calles y ciudades como hombres y mujeres de apariencia externa similar al resto de los humanos, pero cuyo mundo interno es ya uno con el mundo sobrenatural. Viven en el Reino de los cielos, y por ello son auténticos dioses encarnados, que hacen buena la frase Aquél que sea el más grande de entre vosotros, que sea el primero en servir.

     Una formidable conspiración está en marcha en estos momentos en nuestro planeta. Una conspiración que no se oculta ni se disfraza. Que no intriga ni maniobra para satisfacer la ambición de poder. Una conspiración que no practica la amenaza, el soborno o el chantaje para lograr sus objetivos.

     Es una conspiración que crece y avanza a la luz del día. Que se baña en las aguas puras de la solidaridad y la fraternidad. Que se calienta y alumbra con el fuego de la verdad para hacerla patrimonio de todos. Que respira en el aire de la vida omnipresente. Esta conspiración nace de la lógica misma que está inscrita en las leyes de la evolución de la vida, de la conciencia, y de las formas que las expresan.

     Seamos ahora intensamente prácticos, sin retroceder por ello ni un milímetro en la percepción de la Utopía.

     Somos conspiradores que queremos cambiar el mundo y sabemos cómo adquirir el poder para lograrlo. No nos agobia ni nos angustia el factor tiempo, porque sabemos que somos inmortales, y que volveremos aquí una y otra vez para continuar el trabajo allí donde lo dejamos. Volveremos en sucesivas oleadas de servidores cada vez más capacitados para la tarea, para reconocernos mutuamente y formular con más precisión cuál es el siguiente paso a dar.

     Sabemos que somos invulnerables, y que ninguna forma de violencia o de poder organizado en contra de la libertad, podrá detener el avance del Gran Trabajo. Pero sabemos también que la percepción de la Utopía no invalida el más riguroso sentido práctico y pragmático. Ambos necesitan consumar para siempre un feliz matrimonio. El amor y la inteligencia pueden y deben caminar de la mano, de la misma forma que la más refinada sensibilidad puede apreciar la sabiduría y la belleza de una flor, y también la que expresa una fórmula matemática que es capaz de transmitir un ínfimo, pero real, aspecto del gran misterio del Universo.

     El Plan sólo puede cumplirse a través de la Humanidad, y desde la Humanidad. Sólo cuando ella cumpla con su parte, las Inteligencias que nos observan con atención y respeto tendrán las manos libres para actuar solidariamente, y unir sus esfuerzos con los nuestros. Si queremos alcanzar el estado adulto como especie inteligente del planeta, deberemos demostrar nuestra capacidad para realizar el trabajo que nos corresponde.

     Ninguna fuerza obstructora tiene poder suficiente para neutralizar y hacer retroceder el avance del Plan, si nosotros nos responsabilizamos de él, y hacemos de su progresivo cumplimiento la razón más digna y hermosa para vivir.

     Existe un grupo mundial de trabajadores del Plan del que podemos formar parte en este mismo instante, sin necesidad de rellenar formularios ni dirigirnos a ningún organismo o institución. Aquí y ahora, cualquiera puede ingresar en él con hacer sólo un pacto de fidelidad, un verdadero juramento, con esa fuente interna que en algún momento de nuestra vida nos hizo percibir un Mundo Nuevo, en el que todos los seres humanos podían vivir a la altura de sí mismos. Un juramento ante lo mejor, lo más luminoso y lo más auténtico de nosotros, sabiendo que eso, y sólo eso, es lo que somos, lo que siempre fuimos y lo que siempre seremos.

 

La fuerza de una opinión pública iluminada

 

Nuestra victoria es segura, pero el día en que podamos celebrarla depende de la medida en que cumplamos las últimas palabras que Buda dirigió a sus discípulos antes de entrar en el parinirvana, el estado de ser más elevado. Esas palabras fueron: Procurad vuestra salvación con diligencia.

     Esta salvación no se obtiene mediante la adhesión a un dogma, la observancia de rituales carentes de espíritu vivificante, o por la imposible huida del mundo. La Gran Viña del Señor es este querido planeta que demanda con urgencia más obreros, pues la mies es verdaderamente mucha, pero no tan excesiva que no podamos sacarla adelante entre todos.

     Ningún acto de comprensión. Ninguna palabra de aliento. Ninguna exploración para incrementar nuestro conocimiento del mundo y del ser humano. Ningún esfuerzo por aumentar la belleza. Ninguna tentativa para acrecentar la libertad y la alegría de vivir. Ninguno de estos gestos es indiferente, aunque permanezcan en el anonimato o parezcan fracasar. En el universo de la conciencia iluminada no existe el anonimato ni la ausencia de respuesta, aunque los efectos no sean observables inmediatamente.

     Hay un tiempo natural para que la semilla germine y para que el tallo se abra paso hacia el aire y la luz. Cualquier día puede ser la víspera ignorada de significativos acontecimientos en la comprensión del Plan y su efectiva realización.

     Ese fenómeno relativamente moderno conocido como opinión pública, es aun una balbuciente manifestación de lo que en algún momento no lejano puede llegar a ser un clamor mundial.

     La misión de las almas es informar a sus reflejos encarnados acerca del Plan, y de la mejor forma de realizarlo en cada circunstancia concreta. Los hombres y mujeres así informados, y viviendo como almas en manifestación, necesariamente informarán a su vez, con la irradiación pública de sus vidas y sus actos, al resto de las almas que todavía viven en la ignorancia de ellas mismas. Y siempre lo similar responde, antes o después, a la llamada de lo similar.

     Una opinión pública iluminada por una correcta percepción del Plan, y debidamente informada de los esfuerzos que se están realizando para plasmarlo en la vida cotidiana, puede erigirse en una fuente de poder tal, que ningún interés creado, por fuerte que pueda parecer, y que milite en contra del Plan de Paz, Justicia y Libertad designado para la Humanidad, tendrá capacidad para oponerse a su avance y desarrollo.

 

La Nueva Cultura

 

Nosotros, ciudadanos del mundo, somos mucho más poderosos de lo que pensamos. Nuestra fuerza y nuestro poder provienen de nuestra conciencia común, de nuestra convicción de no estar aislados, de que ningún grano de arena aportado a la tarea es insignificante. De que ningún gesto de servicio pasa desapercibido y queda sin registrar para la esfera de energía sanadora que envuelve nuestro planeta, y que nosotros podemos hacer descender hasta el rincón más lóbrego y sombrío de este mundo.

     Siendo inofensivos, seremos verdadera y auténticamente inteligentes, sabios y poderosos. Capaces de conocer, comprender y ejecutar el Plan. Capaces de descifrar el enigma de nuestro origen y nuestro destino. Capaces de percibir el sentido de nuestra vida dentro de un Universo viviente dotado de sentido y propósito.

     Estamos en el tiempo de la germinación, y el árbol de la vida requiere del trabajo y del esfuerzo de todos los hombres y mujeres que quieran convertirse en jardineros de un Mundo Nuevo, sano, bello, y abierto a la exploración de las maravillas del Universo.

     Nos aguarda la construcción de una Nueva Cultura, que se expresará en una Nueva Civilización planetaria que pueda empezar a dialogar en el Parlamento de los Mundos verdaderamente libres. Esta Nueva Cultura está ya siendo construida por todos los que trabajan para que la dignidad del ser humano, y los derechos que tal dignidad reclama, sean universalmente reconocidos, respetados y estimulados para su libre expresión.

     La Nueva Cultura la están creando ya quienes trabajan para llevar alimentos, salud, y condiciones de vida a la altura del ser humano, allí donde la vida diaria es un reto de supervivencia. Quienes claman inteligentemente por la supresión de la guerra, y el desvío progresivo e irreversible de los recursos económicos, técnicos y humanos que la hacen posible, hacia los objetivos de la Paz, la Justicia y la Libertad. Quienes comprenden que no nos está permitido agredir impunemente al planeta viviente que nos sostiene y nos alimenta, y es la nave espacial desde la que podemos saludar y conocer a otros viajeros del Cosmos.

 

Una convocatoria para la Asamblea de la Humanidad

 

En la Carta a los romanos (8, 22), que forma parte del patrimonio espiritual de la Humanidad, y no es propiedad de ninguna iglesia o institución, se puede leer algo de incalculable valor, y de tremendas implicaciones para todos nosotros:

     La Creación entera lanza un gemido universal, y anda toda ella con dolores de parto hasta el momento presente

     Estas palabras no constituyen un simple enunciado religioso, teológico o místico, ni un desahogo lírico que pueda dejarnos autosatisfechos y justificados. Es todo un programa de acción transformadora en su radicalidad más integral y universal. Es un aldabonazo a la puerta de nuestra casa, que nos convoca a una Asamblea muy peculiar, aquella que reunirá a hombres y mujeres de todas las procedencias, razas, lenguas y culturas. En esa magna Asamblea se conspira sin cesar para que la Creación dé a luz, y toda nuestra vida en común sea iluminada por ese nacimiento.

     En esa Asamblea siempre habrá un lugar con nuestro nombre, y un turno de palabra esperándonos, para que nuestra intervención ilumine y acreciente la comprensión general de quiénes somos como individuos y como especie inteligente, responsables de la Casa Común, el planeta que llamamos Tierra.

     No existe mejor razón para vivir que embellecer nuestra vida participando en esta gran aventura, en la que hay un lugar y una misión para todos, porque todos tenemos las cualidades precisas para que nuestra aportación sea importante.

     Cada ser humano es responsable de su joya oculta ante el resto de la Humanidad y del Universo. El brillo y fulgor que sólo ella puede irradiar es patrimonio de todas las vidas que pugnan por alcanzar la conciencia clara y despierta de ellas mismas, de las demás vidas que son sus semejantes, y de la Gran Vida en la que toda la Creación respira y se renueva sin cesar.

     Nosotros somos esos que la Creación entera aguarda con dolores de parto. El prolongado lamento que recorre los siglos de nuestra Historia, desaparecerá cuando nazcamos y nos manifestemos como lo que somos, centros vivos y conscientes, sabedores de su lugar y de su destino en el Universo.

 

Las nostalgias del corazón

 

El viaje que emprendimos juntos ha llegado a un punto culminante, pero no a un punto final. A la caída de la tarde, cuando el crepúsculo es un baño de luz dorada y la vida se va cubriendo de silencio, el paso de un tren en la distancia despierta ocultas nostalgias en el corazón.

     Algo en nosotros sabe que hay un viaje que nos aguarda, y que ese tren pasará una y otra vez para recordárnoslo. Ni el sueño ni el olvido podrán impedir que nos sumemos algún día a los viajeros del tiempo y del espacio, que van sembrando a su paso la luz que brillará sin obstáculos cuando venga el alba, y todos los viajeros volvamos a encontrarnos en la casa común para reconocernos y llamarnos por nuestros nombres.

     La presencia de ese día siempre nos acompaña, y su influjo lo podemos experimentar en cualquier momento. Cuando esto ocurre, la sucesión de los días y las noches deja de parecerse a un errático deambular por el aparente sinsentido de la existencia.

     Se percibe un camino que se pierde en lo desconocido. Pero desde esa incógnita lejanía surge una irresistible atracción que nos levanta y nos pone en pie. Desde la nueva perspectiva obtenida, recordamos el eterno aquí y ahora en el que reina la abundancia, y la vida circula con libertad y generosidad.

     Es entonces cuando nos hacemos caminantes de la frontera, sembradores de luz, porque esa luz es percibida con creciente intensidad, despertando al ojo que puede mirar de frente al Sol sin quedar cegado, pues él mismo es también un Sol que ilumina, calienta y vitaliza el microcosmos que somos.

     Abrámonos a esta realidad perenne que siempre camina a nuestro lado, y dejemos que ella irradie y fluya sin impedimentos. Este es un buen proyecto de vida.

 

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Comentarios

28.06 | 11:31

Me alegra que tengas una página web. Te seguiré. Ya no andamos con los ladrillos . Un abrazo y que sigas en tu linea.
María

...
04.01 | 01:08

Acabo de escuchar una conferencia dictada por usted en el año 2015, a través de Mindalia. Me parece maravillosa su simplicidad y clara explicación. Le envío un

...
15.08 | 21:58

Temas muy interesantes que maneja en este espacio. ¡Gracias!

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02.03 | 03:52

hola es hermoso, recién entro a la pagina y se siente bien...tengo mucha curiosidad por leer el libro..felicitaciones.

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